Archivos para 24 mayo 2011

De un evangelio centrado en el hombre, a un evangelio centrado en el Señor

En esta ocasión quiero compartirles este breve fragmento que extraje del libro “El discípulo” de Juan Carlos Ortiz. Espero lo disfruten.

“Hoy más que nunca, en estos últimos tiempos, hemos venido bebiendo otro evangelio, más centrado en nosotros que en jesús. Un evangelio que lo presenta como salvador, sanador, prosperadar, pero no como Señor. La gente se acerca entonces a ver qué le puede sacar a jesús, qué va a recibir de Él, en vez de acercarse para poner toda su vida en sus manos. De esta manera, Jesús es nuestro siervo y tiene que darnos y hacer todo lo que le pedimos. Nosotros somos los señores, y Él es nuestro siervo. Decimos: “Señor dame esto, dame aquello, bendiceme, sáname, prospérame, dame un mejor trabajo, haz que me aumenten el sueldo, etc.”. Basta ir a un culto de oración y escuchar las oraciones con sus largas listas de pedidos para darse cuenta de que tratamos a jesús como si fuera nuestro sirviente. Nuestro evangelio o buenas noticias que damos a la gente dice: “El Señor te va a dar esto y aquello”. Anunciamos un evangelio de ofertas. El predicador dice: “Señores, acepten a jesús como salvador, sanador”. En realidad, el llamado no debería ser aceptar a jesús, sino entregarse a jesús, darle sus vidas. Porque el que pierde su vida en Cristo es el que la halla y no al revés. No es tanto que nosotros aceptemos ajesús, sino que es Él quien nos acepta a nosotros. No somos nosotros que lo elegimos a Él, sino que Él nos eligió a nosotros. Algunos hasta dan la idea de que si se hacen cristianos, le están haciendo un favor a jesús o al pastor.

A veces para que la gente acepte aJesús, les prometemos el oro y el moro. Apelamos a sus intereses y no a los del reino de Dios. Si presentamos a Jesús solo como salvador, sanador, solucionador de todos nuestros problemas y el que nos va a llevar el cielo cuando muramos, entonces no es el evangelio del reino de Dios, sino de nuestro reino. En nuestras reuniones, se puede notar quién es el centro. La disposición del mobiliario -bancos, púlpito, parlantes, programa- es para el hombre. Muchos sermones están preparados no tanto para decirnos la voluntad de Dios, sino para suplir las necesidades del ser humano.

No es que Dios no quiera suplir nuestras necesidades, sino que Jesús declaró:
“Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” Mateo 6:33. Es precisamente al revés de como lo hacemos nosotros. Nosotros ponemos los caballos detrás del carro.”

Extraído del libro “El Discipulo”, de Juan Carlos Ortíz
Capítulo I: El “Evangelio según los Evangélicos”
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